La Inteligencia Artificial y los Docentes

30 de enero de 2020

Por: JUAN MANUEL PICO

Publicado originalmente en https://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-educacion/la-inteligencia-artificial-y-los-docentes-72001

Según un reciente estudio mundial de McKinsey, los docentes trabajan 50 horas a la semana, y menos de la mitad de su tiempo invertido, tiene que ver con la interacción con sus estudiantes

En una era de tecnología y automatización como la que vivivimos en la actualidad, se podría pensar que la profesión docente estaría en vía de extinción. Afortunadamente las noticias son muy positivas: el número de docentes en el mundo irá en aumento. McKinsey en 2019, realizó una encuesta a más de 2,000 docentes en cuatro países con alto porcentaje de adopción de tecnología en la educación, a saber Canadá, Singapur, Reino Unido y Estados Unidos, y mostró los resultados en un documento publicado en enero de 2020 titulado “How artificial intelligence will impact K-12 teachers”.

Según las proyecciones de McKinsey, los docentes en Estados Unidos crecerán entre 5% y 24% entre 2016 y 2030, y en países como China e India se verán aumentos de más de 100%. En este escenario, las tecnologías ayudarán a los docentes a ser más eficientes y a liberar tiempo para que puedan concentrarse en mayores interacciones con sus estudiantes.

El estudio encontró que entre 20% y 40% de las horas que los profesores invierten a la semana en la actualidad, son utilizadas en actividades que podrán ser automatizadas, incluso con tecnologías que hoy ya existen, lo que se traduce en aproximádamente un ahorro de 13 horas a la semana, en donde los docentes podrían liberar tiempo para redireccionarlas en mejores interacciones con sus estudiantes.  

Como lo señala McKinsey, actividades como inspirar a los alumnos, construir mejores ambientes escolares, resolución de conflictos, creación de conexiones positivas entre alumnos y labores de mentoría a los estudiantes, serán prácticamente imposibles de reemplazar con inteligencia artificial. Pero muchas actividades repetitivas de tipo administrativo, por el contrario, si podrán ser reemplazadas a través de la automatización.

Demos un vistazo a los hallazgos de McKinsey sobre las actividades donde los docentes invierten más su tiempo a la semana:

De las 7 actividades en que se agrupó el tiempo invertido de los docentes, sólo el 49% de ellas son dedicadas de forma directa a la interacción con estudiantes: Instrucción y relacionamiento con estudiantes (16,5 horas), Comportamiento de los estudiantes – desarrollo habilidades socioemocionales (3,5 horas) y Coaching a estudiantes (4,5 horas). 

Mientras que actividades como Preparación (10,5 horas), Evaluación y retroalimentación (6,5 horas), Desarrollo Profesional (3 horas) y Labores Administrativas (5 horas) representaron en el estudio el 51% del tiempo invertido, donde no hay una interacción directa con los estudiantes, así las labores sean propias de la vida estudiantil.

Y es precisamente en este 51% donde el estudio exploró cuál podría ser el potencial de automatización de cada una de las actividades. En el cuadro siguiente se muestra dónde la tecnología puede ayudar a los docentes a redireccionar su tiempo y llegar a liberar 13 horas a la semana en actividades que apoyen el aprendizaje de sus estudiantes. 

Por ejemplo en la actividad de Preparación, en los 4 países estudiados, el promedio fue de 10,5 horas a la semana para preparar clases. Una estimación de McKinsey considera que, con ayuda de tecnología, estas horas de preparación pueden bajar a la mitad, a partir de plataformas de aprendizaje adaptativo que armen una ruta de ejercicios personalizada para cada estudiante, donde el docente tenga un plan de lecciones alineado a esta ruta. Algo similar puede desarrollarse con las evaluaciones y la retroalimentación, donde gracias a la tecnología se pueden llegar a tener ahorros hasta de 3 horas a la semana. Y en el caso de temas administrativos, el estudio plantea que al tener informes sistematizados, los docentes pueden llegar a cortar a la mitad el número de horas por semana (de 5 horas a 2,5 horas por semana).

El estudio de Mckinsey plantea entonces el reto de ¿qué hacer con esas 13 horas ahorradas a la semana? Las respuestas de los 2,000 docentes mostraron patrones muy claros: tiempo personal para los docentes, para estar con sus familias y su comunidad y tiempo para desarrollar más actividades de aprendizaje personalizado y mentorías.

Un hallazgo interesante que se encontró es que un tercio de los docentes expresaron que claramente querían desarrollar actividades de aprendizaje personalizado, pero consideraron que no lo estaban haciendo lo suficientemente bien. Se identificó que las barreras más altas para que esto no ocurra son tiempo, recursos, materiales y tecnología. La buena noticia es que la automatización puede ayudar enormemente a solucionar estos aspectos. Ver cuadro con los resultados encontrados en los 4 países que participaron en el estudio.

Hoy más que nunca, la tecnología está al servicio del hombre. Uno de los principios de la Inteligencia Artificial por ejemplo, es que las actividades que son fáciles para el hombre son extremadamente difíciles para una máquina y las actividades que son muy dfíciles para el hombre, resultan ser muy fáciles para una máquina. Es así como se puede alimentar un algoritmo con miles de datos de las mejores jugadas de ajedrez de los mejores jugadores de los últimos 30 años en el mundo. El Machine Learning tendrá los suficientes elementos para predecir las próximas 10 jugadas de cualquier oponente, basada en cálculos y regresiones matemáticas, algo que no es tan sencillo para un ser humano. Pero si en cambio, se trata de recrear los movimientos de un ser humano en algo tan simple como tomar un tasa de café con una mano, los cálculos son muy complicados para una máquina, porque no se trata de un acto repetitivo constante, con algoritmos constantes.

Esto nos lleva a explorar a que todas aquellas actividades que suponen reptición son susceptibles de automatización. Es así como, con la ayuda de plataformas EdTech (Education Technology), se pueden desarrollar procesos de aprendizaje adaptativo para los estudiantes, en donde los docentes pueden apalancarse con toda la data de miles de estudiantes que muestran patrones de procesos de aprendizaje y en donde la Inteligencia Artifical se vuelve un “socio estratégico” para el docente en el desarrollo de las habilidades de sus estudiantes de forma personalizada, a cada una de sus necesidades. Realizar una labor de aprendizaje personalizado, cuando un docente tiene 3 cursos de un mismo grado, con 30 estudiantes en cada salón, supone un labor titánica para lograr generar caminos de aprendizaje a cada uno de sus 90 estudiantes. Esto es algo que hoy ya se puede hacer de forma rápida con ayuda de la tecnología.

Uno de los grandes retos que tenemos no solo en Colombia, si no también en América Latina, es la curva de adopción de la tecnología, tanto en docentes como en estudiantes. Seguimos sacando pecho porque somos capaces de llegar a todos los lugares de nuestro país con acceso a internet, pero no tenemos muy clara la agenda de política pública en cuanto a que, más allá de la cobertura tecnológica, el uso estratégico de la tecnología perse es realmente el gran actor en el Siglo 21, siempre y cuando la veamos como nuestra aliada, para ahorrarle tiempo innecesario a nuestros docentes y nuestros estudiantes, para enfocarnos en lo que realmente se requiere pero no se trabaja lo suficiente: la calidad educativa.

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