¿Estamos realmente enseñando Programación en los colegios?

Hacia finales de los 60s, el sudafricano Seymour Papert, pionero de la inteligencia artificial, inventó el lenguaje de programación Logo, basándose en la teoría del constructivismo de Piaget, con el objetivo de que todos los estudiantes pudieran aprender a programar desde edades tempranas en el colegio y que, de ese modo, desarrollaran una serie de habilidades, como el pensamiento computacional a partir de procesos de pensamiento lógico-matemáticos. Hace 50 años, Papert construyó un robot al cual llamó “la tortuga de Logo” la cual ayudaba a los estudiantes a resolver problemas.

Sólo 40 años después, en 2006, se generó un punto de inflexión educativo cuando la PhD. Janette Wing, profesora del Departamento de Cómputo de la Universidad Carnegie Mellon, acuñó el término Computational Thinking en un artículo académico, y gracias también al desarrollo de nuevos lenguajes de programación y todo tipo de artefactos de robótica para niños en ese entonces, el pensamiento computacional se empezó a incluir en el currículo de los colegios alrededor del mundo.

En la actualidad la Unión Europea ha publicado recientemente el Plan de Acción de Educación Digital que ha establecido como uno de sus objetivos el de “llevar las clases de programación a todas las escuelas de Europa”. Por otra parte, en Estados Unidos se lanzó recientemente también una iniciativa llamada Computer Science for All con el objetivo de que todos los niños y jóvenes puedan aprender computación y tengan la oportunidad de adquirir habilidades de pensamiento computacional para ser creadores en la economía digital, no solamente consumidores.

Otros países se han sumado igualmente a este movimiento mundial, como es el caso de Code For Fun en Singapur, la iniciativa de pensamiento computacional en Nigeria y el nuevo currículo obligatorio en Australia llamado Tecnologías digitales para estudiantes de Infantil, Primaria y Secundaria centrada en el desarrollo de habilidades de pensamiento computacional.

Sin embargo, a pesar de que se está gestando una nueva corriente educativa para incorporar el desarrollo de la programación en los colegios y que los gobiernos lanzan grandes títulos de política pública, la realidad en el aula es otra.

A mediados de Julio de 2018, el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado de España– INTEF – generó la ponencia “Programación, robótica y pensamiento computacional en el aula. Situación en España y propuesta normativa. Julio de 2018”, un esfuerzo mancomunado del Ministerio de Educación, otras entidades del estado en términos educativos, más de 14 comunidades autónomas y la empresa privada, con jugadores como Apple, Google y Everis.

A la pregunta ¿Qué número de horas anuales dedicas a trabajar la programación, la robótica o el pensamiento computacional? 

a través de una encuesta anónima que fue contestada por 351 docentes (82% de ellos en colegios públicos), realizada entre el 13 de diciembre de 2017 y el 14 de enero de 2018, casi tres cuartas partes de los encuestados respondió que ha dedicado menos de 100 horas al trabajo de estas habilidades al año, tal como se muestra en la figura abajo. Tan solo 44 de los docentes participantes han dedicado más de 200 horas anuales a este tema.

Según estas cifras, prácticamente la mitad de los docentes encuestados enseñan tan solo una hora a la semana en España, en este tema tan crucial para el presente y el inmediato futuro de un mundo que vive la era digital a plenitud.

Si está claro que la programación desarrolla las habilidades de resolución de problemas, permite mejorar capacidades como el cálculo numérico, la creatividad, el pensamiento lógico o las aptitudes verbales, y se pueden crear proyectos de Programación sobre cualquier tema o materia de forma transversal, entonces ¿que estamos esperando para incluirlo como un actor de primera en nuestros currículos?

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