¿Apropiación de la tecnología en la educación: porqué somos tan débiles en liderar el cambio?

Juan Manuel Pico

Co-founder Education Soul


El sistema educativo actual trata la vida humana como si solo importase lo que existe entre las dos orejas”  Ken Robinson- Pedagogo británico

En un artículo reciente de Harvard Business Review[1] sobre la alta prioridad que debería tener la innovación en la agenda de una Junta Directiva (en una encuesta realizada a más de 5,000 miembros de Juntas Directivas de empresas en el mundo) se encontraron entre otros, los siguientes resultados: menos del 30% consideran que la innovación es una de las 3 prioridades que su empresa necesita para lograr sus objetivos estratégicos; y solo un 21% considera que las tendencias en tecnología son un reto estratégico en el futuro. Cuando les preguntaron que tipo de habilidades buscaban en nuevos miembros de Juntas Directivas, solo un 13% consideraron que un conocimiento en tecnología era definitivo en los nuevos miembros para ocupar la más alta jerarquía de liderazgo de una empresa. Y de forma curiosa, cuando se les preguntó sobre los aspectos de más alto reto para un miembro de Junta Directiva, el 33% de ellos seleccionaron la opción “mantenerse al día con las nuevas tecnologías”, quedando en un segundo lugar luego de la opción “mantenerse al día en los temas de riesgos y seguridad de la empresa” con un 37% de los entrevistados.

Caso típico de “tenemos identificada la bestia a la que nos enfrentamos” pero decidimos que nuestras prioridades son otras. 

El Foro Económico Mundial en un artículo publicado en febrero del año pasado[2] bajo el título “El sistema educativo actual falló porque mató la creatividad” se plantea si realmente estamos educando mal a nuestros alumnos. También cita al prestigioso profesor de la escuela de negocios del MIT, Peter Senge, quién ha compartido en diferentes entrevistas en medios que “los estudiantes permanecen sentados en el aula como si se les estuviese entrenando para trabajar en una fábrica”. Y anota sobre el rol del docente lo siguiente: “Solemos decir que el profesor del Siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe. Ahí empieza la innovación. Lo primero que tienen que hacer es desaprender, olvidar los métodos pedagógicos tradicionales. (…) Creen que mantener el orden y la atención en su discurso es lo que les hace buenos profesores y tal vez sea este el problema, las lecciones magistrales brillantes”.

¿Si le decimos a nuestros docentes en Colombia, tanto del sector público como privado, que desaprendan y olviden los métodos pedagógicos tradicionales, lo harían? ¿Tenemos el ambiente propicio para el cambio? Estamos convencidos que en la innovación en la educación, conceptos como el de la incorporación de la era digital en la educación llegaron para quedarse? Llegará el día en que los medios de comunicación escritos en nuestro país dejen atrás el titular “Es el momento de la educación”?

A comienzos de septiembre de este año se realizó por primera vez una reunión inédita de los ministros de Educación del G20 en Mendoza – Argentina para discutir los desafíos de la educación de cara a los próximos años. Acordaron potenciar las habilidades necesarias para el siglo XXI en un documento de 24 puntos, conocidos como la Declaración de Mendoza , la cuál da un especial énfasis a que “la Educación se mantenga al ritmo de las innovaciones sociales y tecnológicas”, mencionando temas cruciales como inteligencia artificial, big data e Internet de las Cosas, para que sean incluidos en los currículos escolares. 

Y a propósito de las reformas curriculares, la Declaración de Mendoza es contundente al listar los temas a incluir: Promover la educación en las áreas STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts and Mathematics); fomentar la inclusión de habilidades no cognitivas y socio-emocionales; integrar habilidades de liderazgo, gestión y emprendimiento y el fortalecimiento el aprendizaje de idiomas extranjeros; cambiar el rol del docente, dotándolo de herramientas necesarias para poder transmitir conocimiento digital y apoyar iniciativas innovadoras.

Al revisar estos ejercicios de prospectiva estratégica en Educación, será que nos está pasando lo mismo que a los entrevistados de las Juntas Directivas y su determinación de no tener como prioridad la innovación y la tecnología, pero si reconocer que lo que más necesitan son líderes que entiendan el cambio tecnológico? Existe una brecha entre reconocer y dirigir los esfuerzos para que las cosas cambien. Pareciera un caso típico de Parálisis por Análisis

Hemos avanzado mucho en Colombia en términos de fomento a la Educación (entre 2010 y 2018 la inversión general en Educación en Colombia pasó de 20,8 billones de pesos a 37,5 billones) y sabemos que el camino es largo todavía. Al ver todos estas tendencias, mensajes y agendas que nos llegan de los países, las instituciones y los líderes más importantes del mundo en términos de lo que debe ser el camino hacia la Educación, debemos plantearnos qué debemos hacer para alinear aún más las tendencias de la era digital y su impacto en la Educación, y un universo de reinvención de los currículos escolares y del rol de los docentes, tal y como lo manifestó el médico Rodolfo Llinás en el marco de la Cumbre de Líderes por la Educación recientemente: “Tenemos cambio social, progreso, evolución, valoración, y en el centro están los estudiantes. Tiene que ser un sistema que se reinvente en función de aprender y no memorizar”.

Mis 3 recomendaciones de música:

Abrir Spotify. Ir a Búsqueda. Activar la cámara (arriba a la derecha). Dirigir la cámara para que capte el código de la canción que se encuentra debajo de la foto del artista. Disfrutar la canción!

Referencias    

[1] Harvard Business Review, Innovation should be a Top Priority for Boards. So why isn´t it? Septiembre 21 de 2018. J. Yo-Jud Cheng and Boris Groysberg. https://hbr.org/2018/09/innovation-should-be-a-top-priority-for-boards-so-why-isnt-it?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=hbr

[2] World Economic Forum, El sistema educativo actual falló porque mató la creatividad. 6 de febrero de 2017. Elena Díaz Sánchez-Aguilera y Aurora Alonso Morante.

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